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Un equipo cientifico del Instituto Tecnológico de Massachusetts se ha embarcado en un interesante proyecto que tiene como objetivo conocer a través del etiquetado electronico de la basura, el seguimiento de determinados residuos. Con el estudio se espera dar a la gente una conciencia real del impacto que los desperdicios de los que nos olvidamos una vez depositados en los cubos de basura tienen sobre el medio ambiente, un conocimiento este que pueda conducirnos a hábitos más respetuosos con el planeta.

No solamente eso, tambien resulta interesante el estudio para conocer la efectividad de las empresas de reciclaje, y para eviatra fraudes. Mediante este seguimiento podriamos obtener datos sobre si se realiza adecuamente este tipo de trabajos.

En cualquier felicitamos al grupo cientifico por sus estudios y esperamos tener mas noticias de ellos en un futuro.

Hoy vamos a hablar de una conducta que es un tanto extrema y que nosotros no aconsejamos, pero como señalamos como curiosidad en el mundo del reciclaje.

Los estilos de vida  se diversifican y encuentran, en algunos casos, metodos cuanto menos curiosos. Este es el caso de aquellos denominados freegans, personas que combinan la alimentación gratuita reciclando comida y un modo de alimentacion vegana (que prescinde de todo derivado de animal).

El propósito fundamental de quienes practican el freeganismo es, además de oponerse a la explotación animal, el de escapar al consumismo que sigue la mayor parte de la población, que termina generando un excedente de residuos que no hace más que repercutir sobre el planeta.

Así, los freegans practican el reciclaje de comida, revolviendo en la basura, averiguando en cuanto mercado, restaurante, verdulería o negocio de alimentos se puede encontrar comida. Así, van formando su hoja de recorrido y pasan a recoger lo que los comercios desechan.

Muchos de los establecimientos que trabajan con alimentos se ven obligados a desechar a diario grandes cantidades de comida que tal vez estén en perfecto estado para consumo hogareño pero no tienen ya el estado indicado para ser expuestos al público.

Los residuos industriales generados se producen en tres estados: sólido, líquido y gaseoso, lo cual puede contaminar los tres medios: atmósfera, agua y suelo.

La mejor definición de estso residuos sería aquellos productos de desecho generados en las actividades de producción y consumo que no alcanzan, ningún valor económico, lo que puede ser debido tanto a la ausencia de tecnología adecuada para su aprovechamiento como a la inexistencia de un mercado para los productos reciclados. Un producto considerado como residuo en un momento podría no serlo en otro determinado.

El tratamiento de los mismo, que hace en ocasiones, es trasladar la contaminación de un medio a otro.

Las clases de residuos producido depende del tipo de industria de origen; una vez estudiada su naturaleza, se debe elegir un tratamiento adecuado.

En nuestro país, las industrias producen demasiados desechos que muchas veces no son adecuadamente eliminados.

Se hace referencia a los movimientos entre los cuatro ecosistemas –atmósfera, hidrósfera, litósfera, y biosfera- que constituyen el medio ambiente como transferencias de interfase. Las transferencias de interfase de agua y oxígeno son deseables, mientras que las de dióxido de sulfuro y DDT son generalmente indeseables. Las cantidades en transferencia son importantes y su magnitud puede también afectar su permanencia en el ambiente. Los procesos naturales que promueven estos intercambios están siempre presentes y son responsables por la magnitud y dirección de los intercambios, tanto de los deseables como de los indeseables.

Una vez que un químico entra a una de las fases móviles (aire o agua), se dispersa rápidamente debido a los movimientos del fluido (transferencia de masa interfásica, difusión o dispersión). Las transferencia de masa interfásica es importante para el movimiento de los químicos sintéticos entre las distintas fases del ecosistema. Las personas y otros organismos que constituyen la biosfera residen, en diversos grados, de las otras tres esferas.

Los seres humanos se encuentras con sustancias potencialmente dañinas por contacto directo con los químicos contenidos en los alimentos, aditivos de los alimentos, medicinas, cosméticos, el lugar de trabajo, el hogar, etcétera. La entrada de químicos en estos elementos necesarios del ecosistema, léase agua y aire

-Derivados del azufre
-Derivados del nitrógeno
-Derivados de los halógenos
-Otros compuestos inorgánicos
-Compuestos orgánicos derivados de cloro, azufre, plomo, etc.
-Olores
-Partículas sólidas metálicas

Los residuos urbanos son los originados en la actividad doméstica y comercial de las poblaciones humanas. En los países desarrollados en los que cada vez se usan más envases, papel, y en los que la cultura del desecho se ha extendido a todo tipo de bienes de consumo, las cantidades de basura que se generan han ido creciendo hasta llegar a cifras alarmantes.

Los residuos producidos por los ciudadanos comprenden basura, muebles y electrodomésticos viejos, embalajes y desperdicios de la actividad comercial, restos del cuidado de los jardines, la limpieza de las calles, etc. El grupo más voluminoso es el de las basuras domesticas.

La basura suele estar compuesta por: 

Materia orgánica.- Son los restos procedentes de la limpieza o la preparación de los alimentos junto la comida que sobra. 
Papel y cartón.- Periódicos, revistas, publicidad, cajas y embalajes, etc.
Plásticos.- Botellas, bolsas, embalajes, platos, vasos y cubiertos desechables, etc.
Vidrio.- Botellas, frascos diversos, vajilla rota, etc.
Metales.- Latas, botes, etc.

En las zonas más desarrollados la cantidad de papel y cartón es más alta, constituyendo alrededor de un tercio de la basura, seguida por la materia orgánica y el resto. En cambio si el país está menos desarrollado la cantidad de materia orgánica es mayor -hasta las tres cuartas partes en los países en vías de desarrollo- y mucho menor la de papeles, plásticos, vidrio y metales.

En España la cantidad de residuos generada por habitante y día es de alrededor de 1 kilogramo en las ciudades grandes y medianas, y algo menor en ciudades pequeñas y pueblos. En las zonas rurales se aprovechan mejor los residuos y se tira menor cantidad, mientras que las ciudades y el mayor nivel de vida fomentan el consumo y la producción de residuos. En EEUU la media es de más de 2 kilogramos por habitante y día.

Para un buen diseño de recogida y tratamiento de las basuras es necesario tener en cuenta, además, las variaciones según los días y las épocas del año. En los lugares turísticos las temporadas altas suponen una aumento muy importante en los residuos producidos. También épocas especiales como fiestas y ferias, acontecimientos deportivos importantes, etc. se notan en la cantidad de basura. En verano la proporción de materia orgánica suele ser mayor, mientras que en invierno aumenta la proporción de cenizas. 

Recogida y tratamiento de los residuos

Gestionar adecuadamente los residuos es uno de los mayores problemas de muchos municipios en la actualidad. El tratamiento moderno del tema incluye varias fases: 

Recogida selectiva.- La utilización de contenedores que recogen separadamente el papel y el vidrio está cada vez más extendida y también se están poniendo otros contenedores para plásticos, metal, pilas, etc. En las comunidades más avanzadas en la gestión de los RSU en cada domicilio se recogen los distintos residuos en diferentes bolsas y se cuida especialmente este trabajo previo del ciudadano separando los diferentes tipos de basura. En esta fase hay que cuidar que no se produzcan roturas de las bolsas y contenedores, colocación indebida, derrame de basuras por las cales, etc. También se están diseñando camiones para la recogida y contenedores con sistemas que facilitan la comodidad y la higiene en este trabajo.

Recogida general.- La bolsa general de basura, en aquellos sitios en donde no hay recogida selectiva, o la que contiene lo que no se ha puesto en los contenedores específicos, se deposita en contenedores o en puntos especiales de las calles y desde allí es transportada a los vertederos o a las plantas de selección y tratamiento.

Plantas de selección. En los vertederos más avanzados, antes de tirar la basura general, pasa por una zona de selección en la que, en parte manualmente y en parte con máquinas se le retiran latas (con sistemas magnéticos), cosas voluminosas, etc.
Reciclaje y recuperación de materiales.- Lo ideal sería recuperar y reutilizar la mayor parte de los RSU. Con el papel, telas, cartón se hace nueva pasta de papel, lo que evita talar nuevos árboles. Con el vidrio se puede fabricar nuevas botellas y envases sin necesidad de extraer más materias primas y, sobre todo, con mucho menor gasto de energía. Los plásticos se separan, porque algunos se pueden usar para fabricar nueva materia prima y otros para construir objetos diversos.

Compostaje.- La materia orgánica fermentada forma el “compost” que se puede usar para abonar suelos, alimentar ganado, construir carreteras, obtener combustibles, etc. Para que se pueda utilizar sin problemas es fundamental que la materia orgánica no llegue contaminada con sustancias tóxicas. Por ejemplo, es muy frecuente que tenga exceso de metales tóxicos que hacen inútil al compost para usos biológicos al ser muy difícil y cara su eliminación.

 Vertido.- El procedimiento más usual, aunque no el mejor, de disponer de las basuras suele ser depositarlas en vertederos. Aunque se usen buenos sistemas de reciclaje o la incineración, al final siempre quedan restos que deben ser llevados a vertederos. Es esencial que los vertederos estén bien construidos y utilizados para minimizar su impacto negativo. Uno de los mayores riesgos es que contaminen las aguas subterráneas y para evitarlo se debe impermeabilizar bien el suelo del vertedero y evitar que las aguas de lluvias y otras salgan del vertedero sin tratamiento, arrastrando contaminantes al exterior. Otro riesgo está en los malos olores y la concentración de gases explosivos producidos al fermentar las basuras. Para evitar esto se colocan dispositivos de recogida de gases que luego se queman para producir energía. También hay que cuidar cubrir adecuadamente el vertedero, especialmente cuando termina su utilización , para disminuir los impactos visuales.

Incineración.- Quemar las basuras tiene varias ventajas, pero también algún inconveniente. Entre las ventajas está el que se reduce mucho el volumen de vertidos (quedan las cenizas) y el que se obtienen cantidades apreciables de energía. Entre las desventajas el que se producen gases contaminantes, algunos potencialmente peligrosos para la salud humana, como las dioxinas. Existen incineradoras de avanzada tecnología que, si funcionan bien, reducen mucho los aspectos negativos, pero son caras de construcción y manejo y para que sean rentables deben tratar grandes cantidades de basura

Quizá te haya ocurrido que hayas querido meter una bolsa llena de envases en uno de los contenedores de residuos amarillos que están en la calle y te hayas vuelto loco, para meterlo por el pequeño agujero.  Tiene su explicación: se ha comprobado que en los contenedores de tapa abierta se meten muchos más residuos equivocados que no tendrían que estar ahí.

 Si la mezcla de la bolsa amarilla suele contener de media un 35% de residuos que no deberían estar ahí, en los contenedores abiertos de tapa este porcentaje sube al 50%. Así pues, parece que sólo el que se ha preocupado de separar la basura hará el esfuerzo adicional de empujar la bolsa hasta que entre por el agujero. Esto también se ha comprobado en la Comunidad de Madrid, donde la sustitución en los últimos años de los contenedores amarillos abiertos de tapa por otros cerrados con agujero hizo bajar en muy poco tiempo los residuos mezclados de forma errónea de un 60 a un 40%.

-Ahora es raro que se detecten fraudes así-, nos aseguran desde Ecoembes, que lleva a cabo diversos controles e inspecciones para cerciorarse de que la basura separada por los ciudadanos es correctamente reciclada. Y, aunque son ellos mismos los que lo dicen, lo cierto es que en pocos años ha aumentado mucho las tasas de reciclaje en España. Según los datos de esta empresa que se encarga del contenedor amarillo y del azul para papel y cartón, hoy en día se recicla un 81% de los envases de papel y cartón, un 68,9% de los de metal, un 38,4% de los de plástico y un 35,6% de los de madera. Teniendo que sumar a esto las botellas de vidrio, que según Ecovidrio, responsable esta vez del contenedor verde, se recicla un porcentaje del 60%. Ahora bien, todavía se puede reciclar mucho más, y también separar los residuos mucho mejor en las casas.

También ocurre que por muy buena voluntad que se le ponga, a veces resulta realmente complicado acertar con lo que se tira en el cubo amarillo, lo que hace que aún haya un porcentaje importante de impropios (basura que no tiene que estar ahí) en los camiones que llegan a las plantas de separación y de reciclaje. Los errores más comunes suelen ser tirar en este cubo amarillo residuos como papeles (que van en el contenedor azul); plásticos que no son envases, como una percha o una muñeca (que van en la bolsa normal de basura junto al material orgánico); o textiles (que también van en la bolsa de basura normal). ¿Qué se tira entonces en el amarillo? Pues todos los envases de plástico, de tetra brik o de metal: botellas de PET, un cartón de leche, latas de conservas, el film de plástico de envolver los alimentos… Un papel de sugus es un envase y se tira en el amarillo, aunque seguramente sea difícil que su reciclaje llegue hoy en día a buen término por su tamaño. Y también iría en ese contenedor una caja de puros o una de madera de botellas de vino, pues siguen siendo envases. Puedes encontrar una guía completa en la web de Ecoembes.

Las bolsas de plástico hoy tan criticadas también se reciclan, si se meten correctamente en el contenedor amarillo. Son cinco instalaciones en el país las que se dedican a reciclar este otro tipo de envases. Allí llegan las bolsas de plástico en grandes balas ya separadas del resto de la basura. Se trocean, se lavan y se transforman en unas pequeñas lentejas de plástico gris (granza de polietileno de baja densidad) que se venden a 350-400 euros la tonelada (550 euros antes de la crisis) para fabricar tuberías, mesas, suelos, tiestos… ¿Cuántas bolsas de los millones que se fabrican acaban convertidas en esta granza reciclada? Lo cierto es que pocas. Se recicla alrededor de un 23-24% de las 60.000 toneladas de bolsas de plástico al año que producen las empresas adheridas a este sistema de reciclaje, pero, como reconoce Ecoembes, luego hay otras 50.000 toneladas de bolsas de compañías no adheridas, por lo que se estima que las recicladas se quedan en un 10%. También se supone que el mejor residuo es el que no se produce (sustituyendo las bolsas por capachos o carritos) y que una bolsa de plástico puede ser reutilizada varias veces antes de tirarse a la basura. En cualquier caso, si va a ir al contenedor, que sea al amarillo.

Pila es el sistema que transforma la energía producida dn una reacción química en energía eléctrica. Dentro de esta definición se puede diferenciar entre lo que se denomina pila primaria –en la que una vez agotados los elementos activos, estos no pueden ser regenerados,  y pila secundaria, también llamada batería. Una vez agotada ésta, podemos rellenarlas de electricidad, por tanto su vida puede contemplar varios ciclos de carga y descarga.

Las pilas contienen algunos metales pesados y peligrosos como el mercurio, el cadmio o el plomo, que son potencialmente peligrosos para la salud y el medio ambiente.
Si las pilas se vierten a la naturaleza incontroladamente, el agua de la lluvia puede arrastrar los metales hacia los cursos subterráneos de agua y desde éstos, hacia los ríos y el mar, con la posible intoxicacion de seres vivos. En caso de quemas incontroladas los metales se pueden evaporizar y dispersar por el aire y cuando llueve, pueden ser arrastrados hacia los cursos de agua.

Por eso, las pilas se consideran residuos especiales y estan sujetas a una recogida y tratamiento específicos.

Modelos de pilas
Pilas botón: son pilas que se caracterizan por tener una dimensión reducida y generalmente forma de botón. Se utilizan en aparatos pequeños y omo ejemplo se debe citar las pilas de mercurio y de litio. Pese a su medida, son las más contaminantes ya que contienen una mayor cantidad de metales pesados.

Las pilas grandes: estas pilas se caracterizan por sus grandes dimensiones y su utilización en aparatos más voluminosos. Las más comunes son las pilas bastón por sus dimensiones y las pilas de petaca y en menos cantidad encontramos las de petaca. Contienen menos metales pesantes pero se producen muchas más.

Las baterías de móvil: finalmente se debe tener en cuenta las baterías de móvil. Éstas son pilas recargables que se pueden utilizar durante mucho tiempo. Las más frecuentes son las de níquel-cadmio.

El proceso de tratamiento y reciclaje de pilas consta de dos unidades diferenciadas:
1.- La unidad de tratamiento y reciclaje de pilas convencionales
2.- La unidad de tratamiento y reciclaje de pilas botón.

1.- Recogida selectiva de pilas convencionales.
Las pilas son sometidas a un proceso mecánico con diferentes etapas de trituración bajo condiciones de refrigeración con nitrógeno. Después de pasar por una canaleta vibratoria y un lavado con agua se separan los metales férreos y no férreos, plástico, papel y polvo de pilas.

El polvo de las pilas pasa al proceso hidrometalúrgico para recuperar los diferentes metales que contiene. Añadiendo ácido y reactivos conseguimos finalmente los siguientes materiales listos para su almacenamiento y venta:

•grafito y bióxido de manganeso
•cimiento metálico Hg, Cu, Ni, Zn y Cd.
•disolución de sulfato de zinc
•sales de manganeso
2.- Recogida selectiva de pilas botón.

•Carga en un contenedor de 350 Kg para introducirlo en el destilador.
•Cuarto de destilación donde se separan los casquetes metálicos de las pilas botón del mercurio que se almacena también para su venta.
 
El proceso de recogida depende del orígen de las pilas:

•Las pilas de origen doméstico para su reciclaje se pueden depositar en los contenedores específicos para pilas que existen en las tiendas de venta de aparatos eléctricos, de juguetes, de fotografía, relojería, joyería, etc. y también en los puntos limpios. Estos establecimientos son los denominados puntos de recogida.

•Las pilas de origen industrial se tienen que almacenar en las empresas, separadamente de los otros residuos y sin mezclarse con envoltorios de papel, plástico o cartón. En cualquier caso, se deben separar las pilas de formato grande de las pilas botón.
La recogida de pilas en los últimos años ha aumentado considerablemente

¿Qué se entiende por pila fuera de uso?
Las pilas que todos nosotros utilizamos en transistores, juguetes, linternas … y las pilas botón, esas pequeñas pilas de reloj, calculadoras y otros pequeños aparatos, contienen metales como el mercurio, el cadmio o el plomo, que son potencialmente peligrosos para la salud y el medio ambiente. Por eso, estos residuos se deben considerar residuos especiales.

¿Por qué se tienen que reciclar las pilas?
Si tiramos las pilas al cubo de la basura, estamos tirando los metales que contienen. Eso supone un riesgo ambiental.

Si se disponen en un vertedero incontrolado, el agua de la lluvia puede arrastrar los metales hacia los cursos subterraneos de agua y desde éstos hacia los ríos y el mar con la posible afectación de seres vivos.

Si se queman en una incineradora inadecuada, los metales se evaporizan, se dispersan por el aire y cuando llueve son arrastrados hacia el suelo y los cursos de agua. La mayor parte de los metales son bioacumulativos y pasan de un organismo a otro a través de la cadena alimentaria.

Saber reciclar los residuos contaminantes, respetar el medio ambiente y aprender sobre ecologia, y conocer qué hacer para preservar nuestra naturaleza, son algunas enseñanzas elementales que nosotros, los padres, podemos pasar a nuestros hijos. Solo así ellos se concienciaran de que es necesario luchar y hacer cada uno su parte para salvar y conservar nuestro planeta. Y para eso hace falta apenas voluntad, ganas, y persistencia.

El día 17 de mayo se celebra el día mundial del reciclaje. Pero mas que celebraciones, son necesarias actitudes día tras día para aprender. A partir de los tres años de edad, los niños ya pueden aprender a separar los residuos. Al principio, la enseñanza viene del ejemplo que dan sus padres. Si, desde pequeño, el niño observa el cuidado y el hábito de separar los materiales (cristales, cartones, plástico, etc.), también compartirá del mismo comportamiento después. El cuidado del medio ambiente empieza dentro de nuestras casas. Luego, el niño puede aprender más detalles del reciclaje y de la reutilización de materiales en la escuela.
 
Lo primero que ha hay que hacer es enseñarles cómo seleccionar la basura y donde deben depositarla. Los residuos pueden ser separados en 5 grupos: el de papel, vidrio, plástico, restos de comida, y otros más orientados al aceite, juguetes, pilas, etc. Existen cinco tipos de contenedores de reciclaje donde debemos verter la basura:
Contenedor azul: destinado para el papel y cartón
Contenedor verde: destinado para el vidrio, cristal.
Contenedor amarillo: para los envases de plástico y brik, aparte del metal.
Contenedor gris: para los restos de comida, es decir, para la materia orgánica y también para otro tipo de restos como las plantas, los tapones de corcho, las telas, la tierra, cenizas, colillas, etc.
Contenedores complementares: para tirar restos de aceite, juguetes rotos, y pilas.

Es necesario explicar paso a paso el por qué tenemos que reciclar. Los niños necesitan saber el por qué de las cosas para poder hacerlo. Es necesario hacerles entender que el reciclaje existe para la conservacion del medio ambiente.
Ejemplos
Papel – para fabricar una tonelada de papel es necesario utilizar entre 10 y 15 árboles, 7800 kilovatios / hora de energía eléctrica y una gran cantidad de agua. Al reciclar el papel, se reducirá el corte de los árboles, se ahorrará energía eléctrica y agua. Además, estarás protegiendo a animales como los insectos y los pájaros, que dependen mucho de los árboles para vivir.
Vidrio – El vidrio es reciclable porque está hecho de arena, carbonato de cal, carbonato de sodio, materiales que requiere mucha energía para su fabricación. Para fundir vidrio desechado se requiere menos temperatura que para fabricarlo con materia prima virgen.
Aluminio – se puede encontrar aluminio en un mineral llamado Bauxita. Para extraerlo y procesarlo requiere una importante cantidad de energía eléctrica, siendo que si se obtiene aluminio reciclándolo, se ahorraría casi un 95% de la energía.

Los plasticos son productos con una muy limitada capacidad de autodestrucción, es por tanto que debemos tener especial cuidado con estos residuos.Por otra parte, la mayoría de los plásticos se obtienen a partir de derivados del petroleo, un producto cada vez más caro y escaso, y por tanto son ajenos a las ideas de sostenibilidad.

En consecuencia, cada día es más claro que es necesaria la recuperación de los restos plasticos por dos razones principales: La contaminacion que provocan y el valor económico que representan. Son tres los métodos de reciclaje de plasticos más utilizados.

Reutilizacion
Es aplicable a aquellos productos que tienen un valor en su forma y estado actual, tales como cajas de poliestireno expandido, cajas de transporte de botellas o frutas, bidones y que por tanto nos son necesarios de un reciclado excesivo.

Reciclado por calidades
Se trata de separar los plásticos en función de su composición (polietilenos, PVC, PET, ABS…) y efectuar un lavado de los mismos. Los plásticos limpios pueden ser comprimidos en balas como en el caso del papel para su venta o fundidos y convertidos en granzas para darles un valor añadido.

Reciclado conjunto
Consiste en realizar una mezcla de la totalidad de los plásticos recogidos y moldearlos por extrusión obteniendo perfiles para su utilización en construcción, agricultura, urbanismo etc. como sustitutos de la madera o metales. Se puede fabricar madera plástica a partir del brik o plásticos de post-consumo. El nuevo material, la madera plastica reciclada procede de la recogida selectiva municipal, y con él se fabrican desde mobiliario urbano, industrial y residencial (bancos, papeleras o suelos) hasta elementos de decoración (pérgolas, jardineras).

Materiales similares procedentes de plásticos llevan años comercializándose en EEUU y Europa, y muestran numerosas ventajas tanto técnicas como ambientales, como son su resistencia, inalterabilidad y contribución al reciclado de residuos.

Además de estas formas de aprovechamiento de los plásticos, no podemos evitar mencionar la incineración o descomposición pirolítica como fuente de energía, principalmente para la obtención de electricidad y calor.

Planta de recuperacion
Estudiamos ahora, la implantación de una planta para el reciclaje total de plásticos. Es importante señalar que cuantas más operaciones se realicen más valor añadido tiene el producto a vender, y, en consecuencia mayor es el beneficio. Supangamos que los plásticos, provenientes de recogida selectiva o triaje manual de RSU, se encuentran ya en la planta de tratamiento, y se ha realizado la recepción de los mismos.

En primer lugar es necesario realizar una selección de los mismos en función del destino, y la primera selección corresponde a aquellos plásticos que pueden reutilizarse en su estado y forma actual. Una vez separados se procede al lavado de los mismos, si fuera necesario a su reparación o acondicionamiento, y a su almacenaje para venta. Los rechazos pasan a la fase siguiente.

La fracción no reutilizable pasa a reciclado, y este se puede realizar en la propia planta o bien prepara el producto para enviarlo a otra factoría para su reciclado, y en los dos casos puede reciclarse cada clase de plástico por separado o todas juntas.

En cualquier caso, la primera operación a realizar es el lavado de los plásticos, que supone incrementar el valor de venta sea cual sea el tratamiento posterior. Una lavadora con capacidad para tratar hasta para 500 Kg/h tiene un importe de unos 4.500 Euros.Lo más rentable es realizar la separación en varias clases de plásticos, principalmente los más valorados, y tratarlos por separado.

En principio, y dependiendo siempre de las condiciones locales que son determinantes, es aconsejable separar PVC, PET, PE y ABS de forma manual, para lo que es necesario formar al personal para que aprenda a reconocer las diferentes calidades. Con ello tenemos cinco clases de plástico separado (las cuatro mencionadas y una quinta formada por el conjunto de los demás plásticos (poliuretanos, poliestireno, poliésteres, poliamidas…). Las clases a separar pueden ser más o menos en función de las condiciones locales, inversión prevista, mercado, etc.

Si no se pretende dar más valor al producto simplemente de comprime en balas para su venta, para lo que se necesita una prensa, cuyo coste de adquisición depende de la producción exigida y el tipo (manual, mecánica, hidráulica, neumática…) y puede estar entre los 1000 y 12.000 Euros.

Una adición de valor se consigue con su trituración y conversión en granzas. Una trituradora para 100 Kg/h tiene un costo de 9.000 Euros aproximadamente. Los plásticos triturados pasan a un almacén para su homogeneización para mantener una calidad uniforme (se aconseja un almacenaje equivalente a 8 – 10 días de trabajo), y posteriormente una extrusionadora los convierte en granzas. Se necesita una extrusionadora para cada clase de plásticos a recuperar, y una ensacadora para envasar el material acabado para su venta. Una extrusionadora para 100 Kg/h de granza tiene un importe de 4.000 Euros, aproximadamente, y una ensacadora entre 450 y 5.000 Euros, en función del grado de automatismo y producción deseados.

La calidad formada por los plásticos que no se han separado se almacena, limpio, triturado y mezclado con los rechaces del extrusionado anterior o los plásticos de poca calidad, y se pasa por una extrusionadora para la formación de los perfiles.

Es conveniente disponer de la cantidad necesaria en función de los perfiles a fabricar a fin de unificar el producto en color y aspecto para cada lote de fabricación. Antes del extrusionado es necesario añadir al plástico almacenado la cantidad de colorante necesaria para obtener el color deseado.

Estos perfiles se pueden utilizar como sustitutos de la madera en construcción o mobiliario. El precio de la extrusora para 100 Kg/h es de unos 4.000 Euros, y cada perfil para la extrusión tiene un coste entre 200 y 600 Euros, en función de su forma.

A la salida de la extrusora el plástico se coloca sobre una cintra transportadora para su enfriado sin deformaciones, y una tronzadora se encarga, se forma automática, del corte de los perfiles en la longitud prevista, variable entre 50 cm y 6 metros.

El precio del sistema de enfriamiento, cinta y tronzadora programable es de unos 11.200 Euros.

Una alternativa consiste en una extrusionadora manual, cuyo costo es de unos 2.000 Euros, para una producción de 100 Kg/h.

El agua usada en el lavado de los plásticos se lleva a un sistema de decantador y filtro y se utiliza para el enfriamiento de los plásticos a la salida de la extrusionadora. El resto se recicla en el mismo sistema de lavado.

Posibles excedentes pueden utilizarse en otras instalaciones del mismo complejo, como por ejemplo recuperación de papel o compostaje.

El costo del sistema de depuración es del orden de 12.000 Euros.

Para el conjunto de la instalación descrita, el espacio necesario está ampliamente cubierto por una nave de 200 m2, incluyendo vestuarios, oficina, almacenes de productos acabados, intermedios y primeras materias.

Aún dentro de la concepción débil del término sostenible aplicado al desarrollo, debemos aceptar que los residuos derivados de las actividades cotidianas, transformadoras, consumidoras no son otra cosa que recursos naturales desaprovechados. Ello exige tener en cuenta no sólo su condición y estado material, sino su contenido energético. Por residuos debemos considerar tanto los materiales, sólidos, líquidos y gaseosos -con su contenido energético intrínseco-, como los exclusivamente energéticos: vibraciones, radiactivos, electromagnéticos…, que lanzamos al entorno. A este respecto es preciso señalar que los límites del hipotético crecimiento indefinido no están sólo establecidos por el agotamiento o progresiva disminución de la disponibilidad de los recursos, sino por la  limitada capacidad de la biosfera para sufrir estos residuos.

residuos

Los residuos afectan en general y de forma horizontal a todas las actividades, personas y lugares, convirtiéndose en problema por la creciente incapacidad para encontrar lugares que permitan su acomodo correcto desde un punto de vista ecologico. Esta incapacidad viene determinada no sólo por la excesiva cantidad de residuos que generamos sino por su extraordinaria peligrosidad en determinados casos: radiactivos, algunos organoclorados….entre otros.

A pesar de generar más residuos que bienes útiles, debido a nuestra baja eficiencia en las actividades económicas, no se conoce ni la cuantía ni la peligrosidad de los mismos. En España no existe una contabilidad de los recursos naturales abandonados en forma de residuos, pero se puede estimar en unos seiscientos millones de toneladas anuales los residuos materiales generados en las actividades de extracción, transformación, distribución y consumo; casi la mitad de esta cifra corresponde tanto a residuos gaseosos (CO2 neto, en su absoluta mayoría) como a residuos sólidos.

Partiendo de la premisa de que el mejor residuo es el que no se produce, se llega lógicamente a entender que la prevención debe ser prioritaria, para aquellos residuos de difícil o nulo aprovechamiento: peligrosos (radiactivos), la mayor parte de los gaseosos, electromagnéticos, vibraciones (ruido), calor…; pero no todos los residuos que se generan pueden ser fácilmente evitados por lo que aún siendo la prevención el objetivo principal, ésta debe ser contemplada conjuntamente con la reutilización, reciclaje y disposición final -lo más respetuosa posible con el entorno- de los residuos que se obtengan. Sólo podremos encontrar un destino final aceptable -ecológicamente hablando- para los residuos si estos no son excesivos y, sobre todo, si carecen de peligrosidad para la biosfera e incluso para el espacio exterior.

Evolucionar hacia una mayor sostenibilidad en la gestión de los recursos implica ser capaz de evaluar la eficiencia alcanzada en términos de ahorro de recursos naturales -tanto materiales como energéticos- y reciclado de residuos. La metodología que intenta ponerse a punto actualmente, no sin dificultades, para evaluar comparativamente la eficiencia en el uso de los recursos se basa en el estudio integral del “ciclo de vida”  de los productos, con el propósito de conocer el balance ecológico de todo el proceso: extracción, transformación, distribución, consumo, reutilización, reciclaje, disposición final de los residuos (tanto materiales como energéticos). Lógicamente gestionar de forma más sostenible los recursos implica acercarse progresivamente hacia la “producción limpia”, objetivo que implica no sólo el menor consumo de recursos (materias primas y energía), sino la drástica disminución de los residuos gracias a la integración de la reutilización y el reciclaje de los mismos en el proceso productivo; los bienes así producidos deben a su vez ser diseñados para alcanzar una mayor durabilidad -duplicar la vida útil de los objetos significa reducir a la mitad los residuos- en su fase consuntiva y una posterior reciclabilidad.

No obstante la producción limpia y las estrategias de durabilidad -sólo posibles generalmente en países de alto nivel tecnológico y gran capacidad de planificación e integración social en los sectores productivos y consuntivos- lejos de ser extensible al resto del planeta, sólo está desarrollada en algunos limitados sectores. En España los conceptos de “ecobalance”, “producción limpia” o “durabilidad” apenas son manejados fuera de las simples estrategias del “marketing” verde, y la prevención y reducción de residuos no son objetivos aún perseguidos ni por las administraciones públicas ni por los sectores de la producción y el consumo.

La basura domestica es una fuente de energía y de materias primas reciclables. Con el tratamiento correspondiente mas del 70% de toda la basura doméstica se puede reciclar. Actualmente disponemos de mecanismos para el reciclado de la basura que generamos. Pero para ello es necesaria la participación de todos, gobierno, empresas y ciudadanos. A nivel individual es necesario adquirir nuevos hábitos para el tratamiento de la basura. Un primer paso es la separación selectiva de los distintos tipos de basura.
Antes de empezar a reciclar es aconsejable conocer los tipos de basura domestica que hay.

Materia orgánica. Los residuos organicos de nuestra basura se pueden reciclar como compost para el abono de cultivos.
Plásticos. Envases mayoritariamente de un solo uso. El reciclaje del plastico para un nuevo uso deberia sustituir al tratamiento habitual de abandono en vertederos que tantos problemas provoca.
Papel y cartón. Con el reciclaje del papel y el cartón de nuestra basura evitamos la tala de árboles y el cultivo de especies de crecimiento rápido no aptas que sustituyen a las autóctonas.
Vidrio.  Es reciclable en su totalidad. Un envase de vidrio puede ser reutilizado varias veces antes de ser reciclado para producir nuevos envases.
Latas. Suelen ser envases de un solo uso. Su fabricación supone un gran gasto de energía y materia prima con todo lo que ello conlleva.
Briks. Su composición, celulosa, aluminio y plástico hace que su reciclaje sea mas difícil que otro tipo de envases.

Podemos reducir los graves problemas que las residuos domesticos ocasionan con un consumo y reciclaje responsable. Reducir la basura evitando los envases no estrictamente necesarios y reutilizar en la medida que sea posible los productos antes de convertirlos en basura. Y por supuesto reciclar las basuras para utilizar las materias primas después de un tratamiento adecuado.