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Un equipo cientifico del Instituto Tecnológico de Massachusetts se ha embarcado en un interesante proyecto que tiene como objetivo conocer a través del etiquetado electronico de la basura, el seguimiento de determinados residuos. Con el estudio se espera dar a la gente una conciencia real del impacto que los desperdicios de los que nos olvidamos una vez depositados en los cubos de basura tienen sobre el medio ambiente, un conocimiento este que pueda conducirnos a hábitos más respetuosos con el planeta.

No solamente eso, tambien resulta interesante el estudio para conocer la efectividad de las empresas de reciclaje, y para eviatra fraudes. Mediante este seguimiento podriamos obtener datos sobre si se realiza adecuamente este tipo de trabajos.

En cualquier felicitamos al grupo cientifico por sus estudios y esperamos tener mas noticias de ellos en un futuro.

Hoy hablaremos de algunos de lo productos mas usuales como disolventes de residuos industriales y de la peligrosidad que entrañan. Hacemos esto para concienciar a la gente sobre los posibles problemas de salud y de daño al medioambiente que entrañan estos productos:

-Benceno

Principal representante de los hidrocarburos aromáticos, se emplea como disolvente; pero su uso se ha tratado de restringir debido a su carcinogenicidad. Las principales fuentes de benceno son por destilación del petróleo, hulla o gas natural y por la platformación de hidrocarburos alifáticos. Entre los usos del benceno se encuentra la fabricación de medicamentos, tintes, detergentes, plásticos, explosivos, aplicaciones como disolventes, y en la síntesis de otros compuestos aromáticos. También como parasticida en las heridas (veterinaria), como disolvente de lacas, ceras y aceites. Se absorbe por todas las vías gracias a su gran liposolubilidad, es ligeramente irritante para la piel y mucosas. Se integra al tejido adiposo, pasa a la médula ósea donde produce su acción toxica crónica.

El 20% se elimina sin modificar por vías respiratorias, la fracción biotransformada (80%) se elimina por vía renal, y aparece en forma de fenol libre, sulfo y glucuroconjugado.

-Tetracloruro de carbono

Pertenece al grupo de los hidrocarburos halogenados, es poco soluble en agua, su descomposición térmica produce fosgeno (Cl2CO), el cual es txico respiratorio. El uso se ha restringido al máximo por su elevada toxicidad, se usa como disolvente en la manufactura de algunos plásticos y como intermediario químico, como en otros fumigantes como el disulfuro de carbono. Se absorbe por todas las vías. Ademas e difunde a todos los tejidos en forma rápida. Se excreta además sin biotransformación.

-Metanol

Es el componente principal del destilado en seco de la madera y es uno de los disolventes más universales que encuentra aplicación tanto en el campo industrial como en los productos de uso doméstico. Por su gran volatilidad pasa rápidamente a la atmósfera dando lugar a intoxicaciones por vía respiratoria. Entre los usos del metanol está el de disolvente, antiséptico y reactivo de síntesis química y para degradar soluciones de alcohol etílico.

Se absorbe bien por todas las vías, aunque su absorción dérmica o en mucosas difícilmente pueda dar intoxicaciones agudas. Se difunde por todos los compartimentos corporales al igual que el etanol.

-Acetona

Es el principal representante del grupo de las cetonas, y su uso es principalmente como disolvente de grasas, resinas, barnices, aceites, acetileno y derivados de la celulosa. La forma más común de intoxicación por acetona es la inhalación de sus vapores. Se absorbe bien por todas las vías.

Los residuos industriales generados se producen en tres estados: sólido, líquido y gaseoso, lo cual puede contaminar los tres medios: atmósfera, agua y suelo.

La mejor definición de estso residuos sería aquellos productos de desecho generados en las actividades de producción y consumo que no alcanzan, ningún valor económico, lo que puede ser debido tanto a la ausencia de tecnología adecuada para su aprovechamiento como a la inexistencia de un mercado para los productos reciclados. Un producto considerado como residuo en un momento podría no serlo en otro determinado.

El tratamiento de los mismo, que hace en ocasiones, es trasladar la contaminación de un medio a otro.

Las clases de residuos producido depende del tipo de industria de origen; una vez estudiada su naturaleza, se debe elegir un tratamiento adecuado.

En nuestro país, las industrias producen demasiados desechos que muchas veces no son adecuadamente eliminados.

Se hace referencia a los movimientos entre los cuatro ecosistemas –atmósfera, hidrósfera, litósfera, y biosfera- que constituyen el medio ambiente como transferencias de interfase. Las transferencias de interfase de agua y oxígeno son deseables, mientras que las de dióxido de sulfuro y DDT son generalmente indeseables. Las cantidades en transferencia son importantes y su magnitud puede también afectar su permanencia en el ambiente. Los procesos naturales que promueven estos intercambios están siempre presentes y son responsables por la magnitud y dirección de los intercambios, tanto de los deseables como de los indeseables.

Una vez que un químico entra a una de las fases móviles (aire o agua), se dispersa rápidamente debido a los movimientos del fluido (transferencia de masa interfásica, difusión o dispersión). Las transferencia de masa interfásica es importante para el movimiento de los químicos sintéticos entre las distintas fases del ecosistema. Las personas y otros organismos que constituyen la biosfera residen, en diversos grados, de las otras tres esferas.

Los seres humanos se encuentras con sustancias potencialmente dañinas por contacto directo con los químicos contenidos en los alimentos, aditivos de los alimentos, medicinas, cosméticos, el lugar de trabajo, el hogar, etcétera. La entrada de químicos en estos elementos necesarios del ecosistema, léase agua y aire

-Derivados del azufre
-Derivados del nitrógeno
-Derivados de los halógenos
-Otros compuestos inorgánicos
-Compuestos orgánicos derivados de cloro, azufre, plomo, etc.
-Olores
-Partículas sólidas metálicas

Los residuos urbanos son los originados en la actividad doméstica y comercial de las poblaciones humanas. En los países desarrollados en los que cada vez se usan más envases, papel, y en los que la cultura del desecho se ha extendido a todo tipo de bienes de consumo, las cantidades de basura que se generan han ido creciendo hasta llegar a cifras alarmantes.

Los residuos producidos por los ciudadanos comprenden basura, muebles y electrodomésticos viejos, embalajes y desperdicios de la actividad comercial, restos del cuidado de los jardines, la limpieza de las calles, etc. El grupo más voluminoso es el de las basuras domesticas.

La basura suele estar compuesta por: 

Materia orgánica.- Son los restos procedentes de la limpieza o la preparación de los alimentos junto la comida que sobra. 
Papel y cartón.- Periódicos, revistas, publicidad, cajas y embalajes, etc.
Plásticos.- Botellas, bolsas, embalajes, platos, vasos y cubiertos desechables, etc.
Vidrio.- Botellas, frascos diversos, vajilla rota, etc.
Metales.- Latas, botes, etc.

En las zonas más desarrollados la cantidad de papel y cartón es más alta, constituyendo alrededor de un tercio de la basura, seguida por la materia orgánica y el resto. En cambio si el país está menos desarrollado la cantidad de materia orgánica es mayor -hasta las tres cuartas partes en los países en vías de desarrollo- y mucho menor la de papeles, plásticos, vidrio y metales.

En España la cantidad de residuos generada por habitante y día es de alrededor de 1 kilogramo en las ciudades grandes y medianas, y algo menor en ciudades pequeñas y pueblos. En las zonas rurales se aprovechan mejor los residuos y se tira menor cantidad, mientras que las ciudades y el mayor nivel de vida fomentan el consumo y la producción de residuos. En EEUU la media es de más de 2 kilogramos por habitante y día.

Para un buen diseño de recogida y tratamiento de las basuras es necesario tener en cuenta, además, las variaciones según los días y las épocas del año. En los lugares turísticos las temporadas altas suponen una aumento muy importante en los residuos producidos. También épocas especiales como fiestas y ferias, acontecimientos deportivos importantes, etc. se notan en la cantidad de basura. En verano la proporción de materia orgánica suele ser mayor, mientras que en invierno aumenta la proporción de cenizas. 

Recogida y tratamiento de los residuos

Gestionar adecuadamente los residuos es uno de los mayores problemas de muchos municipios en la actualidad. El tratamiento moderno del tema incluye varias fases: 

Recogida selectiva.- La utilización de contenedores que recogen separadamente el papel y el vidrio está cada vez más extendida y también se están poniendo otros contenedores para plásticos, metal, pilas, etc. En las comunidades más avanzadas en la gestión de los RSU en cada domicilio se recogen los distintos residuos en diferentes bolsas y se cuida especialmente este trabajo previo del ciudadano separando los diferentes tipos de basura. En esta fase hay que cuidar que no se produzcan roturas de las bolsas y contenedores, colocación indebida, derrame de basuras por las cales, etc. También se están diseñando camiones para la recogida y contenedores con sistemas que facilitan la comodidad y la higiene en este trabajo.

Recogida general.- La bolsa general de basura, en aquellos sitios en donde no hay recogida selectiva, o la que contiene lo que no se ha puesto en los contenedores específicos, se deposita en contenedores o en puntos especiales de las calles y desde allí es transportada a los vertederos o a las plantas de selección y tratamiento.

Plantas de selección. En los vertederos más avanzados, antes de tirar la basura general, pasa por una zona de selección en la que, en parte manualmente y en parte con máquinas se le retiran latas (con sistemas magnéticos), cosas voluminosas, etc.
Reciclaje y recuperación de materiales.- Lo ideal sería recuperar y reutilizar la mayor parte de los RSU. Con el papel, telas, cartón se hace nueva pasta de papel, lo que evita talar nuevos árboles. Con el vidrio se puede fabricar nuevas botellas y envases sin necesidad de extraer más materias primas y, sobre todo, con mucho menor gasto de energía. Los plásticos se separan, porque algunos se pueden usar para fabricar nueva materia prima y otros para construir objetos diversos.

Compostaje.- La materia orgánica fermentada forma el “compost” que se puede usar para abonar suelos, alimentar ganado, construir carreteras, obtener combustibles, etc. Para que se pueda utilizar sin problemas es fundamental que la materia orgánica no llegue contaminada con sustancias tóxicas. Por ejemplo, es muy frecuente que tenga exceso de metales tóxicos que hacen inútil al compost para usos biológicos al ser muy difícil y cara su eliminación.

 Vertido.- El procedimiento más usual, aunque no el mejor, de disponer de las basuras suele ser depositarlas en vertederos. Aunque se usen buenos sistemas de reciclaje o la incineración, al final siempre quedan restos que deben ser llevados a vertederos. Es esencial que los vertederos estén bien construidos y utilizados para minimizar su impacto negativo. Uno de los mayores riesgos es que contaminen las aguas subterráneas y para evitarlo se debe impermeabilizar bien el suelo del vertedero y evitar que las aguas de lluvias y otras salgan del vertedero sin tratamiento, arrastrando contaminantes al exterior. Otro riesgo está en los malos olores y la concentración de gases explosivos producidos al fermentar las basuras. Para evitar esto se colocan dispositivos de recogida de gases que luego se queman para producir energía. También hay que cuidar cubrir adecuadamente el vertedero, especialmente cuando termina su utilización , para disminuir los impactos visuales.

Incineración.- Quemar las basuras tiene varias ventajas, pero también algún inconveniente. Entre las ventajas está el que se reduce mucho el volumen de vertidos (quedan las cenizas) y el que se obtienen cantidades apreciables de energía. Entre las desventajas el que se producen gases contaminantes, algunos potencialmente peligrosos para la salud humana, como las dioxinas. Existen incineradoras de avanzada tecnología que, si funcionan bien, reducen mucho los aspectos negativos, pero son caras de construcción y manejo y para que sean rentables deben tratar grandes cantidades de basura

Quizá te haya ocurrido que hayas querido meter una bolsa llena de envases en uno de los contenedores de residuos amarillos que están en la calle y te hayas vuelto loco, para meterlo por el pequeño agujero.  Tiene su explicación: se ha comprobado que en los contenedores de tapa abierta se meten muchos más residuos equivocados que no tendrían que estar ahí.

 Si la mezcla de la bolsa amarilla suele contener de media un 35% de residuos que no deberían estar ahí, en los contenedores abiertos de tapa este porcentaje sube al 50%. Así pues, parece que sólo el que se ha preocupado de separar la basura hará el esfuerzo adicional de empujar la bolsa hasta que entre por el agujero. Esto también se ha comprobado en la Comunidad de Madrid, donde la sustitución en los últimos años de los contenedores amarillos abiertos de tapa por otros cerrados con agujero hizo bajar en muy poco tiempo los residuos mezclados de forma errónea de un 60 a un 40%.

-Ahora es raro que se detecten fraudes así-, nos aseguran desde Ecoembes, que lleva a cabo diversos controles e inspecciones para cerciorarse de que la basura separada por los ciudadanos es correctamente reciclada. Y, aunque son ellos mismos los que lo dicen, lo cierto es que en pocos años ha aumentado mucho las tasas de reciclaje en España. Según los datos de esta empresa que se encarga del contenedor amarillo y del azul para papel y cartón, hoy en día se recicla un 81% de los envases de papel y cartón, un 68,9% de los de metal, un 38,4% de los de plástico y un 35,6% de los de madera. Teniendo que sumar a esto las botellas de vidrio, que según Ecovidrio, responsable esta vez del contenedor verde, se recicla un porcentaje del 60%. Ahora bien, todavía se puede reciclar mucho más, y también separar los residuos mucho mejor en las casas.

También ocurre que por muy buena voluntad que se le ponga, a veces resulta realmente complicado acertar con lo que se tira en el cubo amarillo, lo que hace que aún haya un porcentaje importante de impropios (basura que no tiene que estar ahí) en los camiones que llegan a las plantas de separación y de reciclaje. Los errores más comunes suelen ser tirar en este cubo amarillo residuos como papeles (que van en el contenedor azul); plásticos que no son envases, como una percha o una muñeca (que van en la bolsa normal de basura junto al material orgánico); o textiles (que también van en la bolsa de basura normal). ¿Qué se tira entonces en el amarillo? Pues todos los envases de plástico, de tetra brik o de metal: botellas de PET, un cartón de leche, latas de conservas, el film de plástico de envolver los alimentos… Un papel de sugus es un envase y se tira en el amarillo, aunque seguramente sea difícil que su reciclaje llegue hoy en día a buen término por su tamaño. Y también iría en ese contenedor una caja de puros o una de madera de botellas de vino, pues siguen siendo envases. Puedes encontrar una guía completa en la web de Ecoembes.

Las bolsas de plástico hoy tan criticadas también se reciclan, si se meten correctamente en el contenedor amarillo. Son cinco instalaciones en el país las que se dedican a reciclar este otro tipo de envases. Allí llegan las bolsas de plástico en grandes balas ya separadas del resto de la basura. Se trocean, se lavan y se transforman en unas pequeñas lentejas de plástico gris (granza de polietileno de baja densidad) que se venden a 350-400 euros la tonelada (550 euros antes de la crisis) para fabricar tuberías, mesas, suelos, tiestos… ¿Cuántas bolsas de los millones que se fabrican acaban convertidas en esta granza reciclada? Lo cierto es que pocas. Se recicla alrededor de un 23-24% de las 60.000 toneladas de bolsas de plástico al año que producen las empresas adheridas a este sistema de reciclaje, pero, como reconoce Ecoembes, luego hay otras 50.000 toneladas de bolsas de compañías no adheridas, por lo que se estima que las recicladas se quedan en un 10%. También se supone que el mejor residuo es el que no se produce (sustituyendo las bolsas por capachos o carritos) y que una bolsa de plástico puede ser reutilizada varias veces antes de tirarse a la basura. En cualquier caso, si va a ir al contenedor, que sea al amarillo.

Aún dentro de la concepción débil del término sostenible aplicado al desarrollo, debemos aceptar que los residuos derivados de las actividades cotidianas, transformadoras, consumidoras no son otra cosa que recursos naturales desaprovechados. Ello exige tener en cuenta no sólo su condición y estado material, sino su contenido energético. Por residuos debemos considerar tanto los materiales, sólidos, líquidos y gaseosos -con su contenido energético intrínseco-, como los exclusivamente energéticos: vibraciones, radiactivos, electromagnéticos…, que lanzamos al entorno. A este respecto es preciso señalar que los límites del hipotético crecimiento indefinido no están sólo establecidos por el agotamiento o progresiva disminución de la disponibilidad de los recursos, sino por la  limitada capacidad de la biosfera para sufrir estos residuos.

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Los residuos afectan en general y de forma horizontal a todas las actividades, personas y lugares, convirtiéndose en problema por la creciente incapacidad para encontrar lugares que permitan su acomodo correcto desde un punto de vista ecologico. Esta incapacidad viene determinada no sólo por la excesiva cantidad de residuos que generamos sino por su extraordinaria peligrosidad en determinados casos: radiactivos, algunos organoclorados….entre otros.

A pesar de generar más residuos que bienes útiles, debido a nuestra baja eficiencia en las actividades económicas, no se conoce ni la cuantía ni la peligrosidad de los mismos. En España no existe una contabilidad de los recursos naturales abandonados en forma de residuos, pero se puede estimar en unos seiscientos millones de toneladas anuales los residuos materiales generados en las actividades de extracción, transformación, distribución y consumo; casi la mitad de esta cifra corresponde tanto a residuos gaseosos (CO2 neto, en su absoluta mayoría) como a residuos sólidos.

Partiendo de la premisa de que el mejor residuo es el que no se produce, se llega lógicamente a entender que la prevención debe ser prioritaria, para aquellos residuos de difícil o nulo aprovechamiento: peligrosos (radiactivos), la mayor parte de los gaseosos, electromagnéticos, vibraciones (ruido), calor…; pero no todos los residuos que se generan pueden ser fácilmente evitados por lo que aún siendo la prevención el objetivo principal, ésta debe ser contemplada conjuntamente con la reutilización, reciclaje y disposición final -lo más respetuosa posible con el entorno- de los residuos que se obtengan. Sólo podremos encontrar un destino final aceptable -ecológicamente hablando- para los residuos si estos no son excesivos y, sobre todo, si carecen de peligrosidad para la biosfera e incluso para el espacio exterior.

Evolucionar hacia una mayor sostenibilidad en la gestión de los recursos implica ser capaz de evaluar la eficiencia alcanzada en términos de ahorro de recursos naturales -tanto materiales como energéticos- y reciclado de residuos. La metodología que intenta ponerse a punto actualmente, no sin dificultades, para evaluar comparativamente la eficiencia en el uso de los recursos se basa en el estudio integral del “ciclo de vida”  de los productos, con el propósito de conocer el balance ecológico de todo el proceso: extracción, transformación, distribución, consumo, reutilización, reciclaje, disposición final de los residuos (tanto materiales como energéticos). Lógicamente gestionar de forma más sostenible los recursos implica acercarse progresivamente hacia la “producción limpia”, objetivo que implica no sólo el menor consumo de recursos (materias primas y energía), sino la drástica disminución de los residuos gracias a la integración de la reutilización y el reciclaje de los mismos en el proceso productivo; los bienes así producidos deben a su vez ser diseñados para alcanzar una mayor durabilidad -duplicar la vida útil de los objetos significa reducir a la mitad los residuos- en su fase consuntiva y una posterior reciclabilidad.

No obstante la producción limpia y las estrategias de durabilidad -sólo posibles generalmente en países de alto nivel tecnológico y gran capacidad de planificación e integración social en los sectores productivos y consuntivos- lejos de ser extensible al resto del planeta, sólo está desarrollada en algunos limitados sectores. En España los conceptos de “ecobalance”, “producción limpia” o “durabilidad” apenas son manejados fuera de las simples estrategias del “marketing” verde, y la prevención y reducción de residuos no son objetivos aún perseguidos ni por las administraciones públicas ni por los sectores de la producción y el consumo.