En nuestra sociedad vivimos una autentica fiebre por adquirir lo ultimo en lo que se refire a apartaos electronico, y los ordenadores forman parte de esa fiebre. Sólo en los Estados Unidos la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) calcula que serán más de 315 millones los ordenadores obsoletos en este país y otros residuos electronicos. Arrojados a la basura, supondrían 8 millones y medio de toneladas más de residuos en los vertederos y depositar en elementos tóxicos en el entorno. Si todos los ordenadores en desuso se arrojaran a la basura, se convertirían en 325 millones de kilos de plomo, 455.000 kilos de cadmio y 1.000 millones de kilos de plástico. Tan sólo un 6 % se le aplica el reciclaje. El 40% del plomo que termina en los vertederos proviene de ordenadores y aparatos periféricos relacionados con la informática. La gran parte de este plomo se genera a partir de los tubos de rayos catódicos de las pantallas de los ordenadores.
 
El 97% de los componentes de un ordenador puede utilizarse como piezas de repuesto o incluso fundirse. Otra técnica de reciclaje de ordenadores es abrirlos y separar sus partes para reutilizarlas, una tarea nada difícil y que cada vez resulta más viable. Existen modelos informáticos que ayudan a reciclar de forma más eficaz y económica los componentes de ordenadores. Si se utilizasen colas como el Terpineol epoxy monómero (comercialmente conocido por Alpha-Terp) que se derriten a una determinada temperatura facilitaría el desensamblado de componentes.
 
Actualmente, en nuestro país existen algunas entidades que promueven el reciclado de la chatarra electrónica como la empresa vasca Indumetal Recycling en el pueblo vizcaíno de Asua que sustituyó su negocio minero por la recuperación de componentes electrónicos. Por un ordenador cobra 2,5 euros y unos 0,15 euros por teléfono móvil. Los metales se quedan en la propia empresa para su tratamiento; el vidrio, el mercurio de los relés, los condensadores se envían a otras empresas colaboradoras, que les cobran una tarifa a Indumetal. En la fase de trituración se sueltan todos los materiales, se concentran por tipos y se recuperan. Los productos que en mayor cantidad se obtienen son aluminio, hierro, concentrados de cobre y plásticos. Estos últimos son derivados a vertederos controlados. Las campañas de sensibilización están promovidas la Asociación multisectorial de empresas españolas de electrónica y comunicación (Asimelec), que agrupa a los principales fabricantes.